
Está claro que hay un perfil de persona de clase más baja y de origen más humilde que siente cierta desconexión… ¿Esto se va a solucionar por que se haga una campaña en San Francisco para vayan a votar más? Me parece que sería un parche.
Tenemos el Parlamento con más presencia de partidos nacionalistas, pero eso no quiere decir que las personas que han votado a estos partidos sean más nacionalistas.
…uno de los marcos que alimenta la idea de nación en Euskadi es la comparación con España.
…yo no he socializado políticamente en un contexto de violencia, nunca he sentido miedo ni nada parecido. Eso hace que la forma de ver de una generación como la mía sea distinta.
(GKS) está problematizando muchos temas desde una posición muy interesante porque están fomentando la participación política y la vida pública de la juventud.
Esta es la segunda parte de la entrevista a Ainara Villaño. La primera estuvo más centrada en la comunicación política. Esta principalmente en valoraciones sociopolíticas a partir de las elecciones vascas. Para leer la entrevista completa puedes clicar aquí y acceder a la primera parte.
Parece que la fidelidad de los votantes de Bildu es a prueba de bomba, porque, según he leído, el 88% que les votó anteriormente estaba dispuesto a repetir el voto. ¿Por qué no se ha producido el sorpasso?
Sobre todo, porque el PNV sigue manteniéndose como principal partido en Bizkaia y, en términos absolutos de votos, Bizkaia tiene mucho peso. Pero a mí el fenómeno de la fidelización del voto me parece muy interesante sobre todo porque Bildu está en datos que no habíamos visto antes. Esto les da un margen de maniobra bastante grande. Saben que un 88% de la gente que les votó les va a volver a votar, que eso no quiere decir que no pueda cambiar, pero de momento es un punto de partida muy bueno: fidelizar a tu electorado y además tener capacidad de atracción de otros partidos. Veíamos, por ejemplo, que atraía alrededor del 8 o 10% de votantes del PNV. Es el sueño de cualquier partido.
No se puede cuantificar porque no hay medios para ello, pero ¿podríamos atribuir en gran medida a la irrupción del tema de ETA en la última semana de campaña el que no se haya producido el sorpasso?
Sí que hay datos que nos permiten ver cómo los últimos días de campaña la intención de voto evolucionó y sí que se ve que después del momento de la entrevista de Otxandiano (en la SER) la intención de voto de Bildu cae ligeramente, pero no se puede saber si por la entrevista o si por otros fenómenos. Atribuir esa causalidad es difícil. Pero sí que vemos que ya los últimos días de campaña Bildu se va desinflando un poquito, pierde alrededor del 1% de voto cada día. No tiene por qué ser por la entrevista porque el tema de ETA no ha sido un vector electoral, aunque al final ha avivado las tripas del debate político, pero no creo que haya sido un asunto tan determinante.
La participación recuperó niveles anteriores a la pandemia. Se situó en torno al 63%. Pero parece que hay una abstención estructural que afecta fundamentalmente a las clases bajas y entonces la democracia al final no deja de ser un ejercicio de sobrerrepresentación de las clases medias y altas. ¿Qué podríamos hacer para corregir eso? ¿Se podría plantear la obligación de votar como existe en algunos países?
Esto es un debate muy complejo. No sé si tampoco es algo que haya que corregir. Está claro que hay una relación entre el voto y la renta. Hay un perfil de persona de clase más baja y de origen más humilde que siente cierta desconexión. Pero ir a votar es una forma de participación política dentro de una forma de democracia liberal muy concreta. Pero también hay que cultivar otras formas de participación política más allá del voto. El voto es importante, desde luego, y no hay que ser en ese sentido tampoco demasiado utópicos, hay que ser prácticos, pero yo creo que también hay que incentivar otras formas de participación política: AMPAS, comunidades de vecinos, relaciones con las personas de alrededor, militancia en partidos… La militancia en partidos políticos está en este momento muy baja. Yo voy más allá del voto, que es una expresión política más, que es la que mantiene la democracia liberal, la democracia representativa y no hay que obviarlo, pero si vamos a hacer una reflexión sobre la participación política me parece que hay que ir más allá y hay que ver por qué la gente siente desconexión ya no solo de la política sino de la vida pública y de los espacios comunitarios. ¿Esto se va a solucionar por que se haga una campaña en San Francisco para que las personas de San Francisco vayan a votar más? Me parece que sería un parche.
¿Cómo explicas que hace tiempo el PNV domine electoralmente en las zonas fabriles que tradicionalmente han sido feudo socialista?
Bueno, la Margen Izquierda ha cambiado mucho respecto a los años 80 y los 90 y siempre la miramos con los ojos del siglo XX. Ahora en Barakaldo no están los Altos Hornos, sino el BEC, dedicado a los servicios, donde hay un gimnasio que cobra una cuota altísima, donde se celebran todo tipo de ferias y que no produce lo mismo que producían los Altos Hornos… Yo dejaría de mirar la Margen Izquierda con los ojos del siglo XX. Ha cambiado la composición demográfica. Donde hubo en el siglo XX mucha inmigración de personas de otras partes de España, ahora tenemos personas de otras partes del mundo. Todo ese cambio puede ayudar a entender qué está pasando electoralmente.
El PNV ha tenido un rendimiento mejor en los pueblos con población más mayor. ¿Es un mal presagio?
Debería abrir una reflexión dentro del partido. La reflexión a la que nos lleva es que, bueno, parte de tus votantes en algún momento va a desaparecer. Por eso los partidos en campaña tienen en cuenta a la población joven, aunque saben que solo representan el 13% del censo, pero también que es la base electoral de cara al futuro. Yo creo que el PNV, si no lo está haciendo ya, que me imagino que sí, debería hacer una reflexión. Esto es algo que pasa en el PNV, pero también en el PSOE que tiene un electorado bastante envejecido en Euskadi. Hay que ver si pueden generar bases de votantes entre población más joven, que no tiene por qué ser quizá la más más joven, pero hay un nicho de votantes importantes ahora entre las personas de entre 35 a 50 años, nuevas familias con necesidades muy concretas de conciliación o de acceso a la vivienda. Pero sí que es verdad que las personas jubiladas son el gran nicho electoral actual porque son casi el 25% del censo. Yo creo que habría que hacer una reflexión dentro de los partidos más tradicionales.
La representación del Parlamento Vasco es confederal, pero asimétrica por el peso demográfico de cada Territorio. ¿Habría que cambiar esto?
No lo sé, no me aventuro porque me falta contexto. Lo que sí sé, porque esto lo he investigado, es que no genera grandes desproporcionalidades políticas. Es verdad, sabemos que el voto de Araba vale más, eso son matemáticas, pero si tú luego miras cuáles son las desproporciones políticas que se dan, se ve que si el PP tiene un 9% de voto en el conjunto de Euskadi, tiene también el 9% del parlamento o el 10 el 11, no se va mucho. Además, esas desproporciones no siempre han beneficiado a los mismos partidos a lo largo de la historia del Parlamento Vasco desde los 80. Ha habido momentos en los que se ha beneficiado el PNV, en otros se ha beneficiado el PP o el PSOE e incluso Bildu. Me parece un debate interesante a tener en Euskadi, pero también hay que comentar que, aunque hay desproporciones por territorios, políticamente se compensa, no me parece tan grave.
Se viene repitiendo que tenemos el Parlamento más nacionalista en un momento en que la sociedad es menos independentista. ¿Es contradictorio? ¿Qué explicación puede darse a este fenómeno?
Yo afinaría un poco. Tenemos el Parlamento con más presencia de diputados y diputadas de partidos nacionalistas, pero eso no quiere decir que las personas que han votado a estos partidos sean más nacionalistas. De hecho, sí afinamos un poquito en los datos, vemos que no es así, seguramente las personas que hayan votado a Bildu en estas elecciones no hayan votado pensando en esa clave sino en que les han convencido con las propuestas en materia de vivienda, por ejemplo, o de Osakidetza.
Entonces, ¿cuál es la argamasa del nacionalismo actual? ¿Fundamentalmente el bienestar material, el considerar que estamos comparativamente con España en mejor situación? ¿Qué narrativas aglutinan hoy al nacionalismo vasco?
Yo por mi trabajo siempre presto mucha atención a los informes cuantitativos, pero Lehendakaritza también publica informes cualitativos que son superinteresantes para investigar estos temas. Y en el tema de la identidad nacional en Euskadi se percibe que la política vasca es mejor en términos de estilo que la española, que se percibe como algo brusco, más sucio. Ese marco está siempre unido a una percepción de que aquí se vive mejor, sea real o no la percepción. Entonces yo creo que un poco se nutre de ese marco de comparación con el resto del Estado. Una investigación interesantísima que me encantaría hacer es qué significa ser vasco hoy, qué es lo que unifica ser vasco en el siglo XXI. De momento lo que vemos en los estudios cualitativos es que uno de los marcos que alimenta la idea de nación en Euskadi es la comparación con España.
Fuera de la CAPV produce perplejidad que Bildu en unos años esté disputando la hegemonía electoral, con el pasado violento tan reciente. ¿Qué lectura se puede hacer de esto en clave de sociedad vasca?
Este es un tema que he reflexionado mucho sobre él, puesto que he estudiado en Madrid. Llego a Madrid y lo primero que me preguntan es por esto, casi como una suerte de fetichismo y a mí me cuesta porque yo no he socializado políticamente en un contexto de violencia y, como yo, hay una generación que se ha incorporado al voto y a la vida pública y nos hemos socializado fuera de eso. No quiere decir que no conozca lo que ha pasado, ni que no haya reflexionado, incluso con contenidos educativos sobre ello en el colegio. Yo sí que he tenido esa información y he tenido personas a mi alrededor que han sufrido de un lado y de otro. Pero yo no he socializado políticamente en un contexto de violencia, nunca he sentido miedo ni nada parecido. Eso hace que la forma de ver de una generación como la mía sea distinta. Entiendo lo que pasó en esta campaña y yo veía que a gente más mayor de mi alrededor se les encendían mucho las tripas y que hay un montón de gente muy traumatizada por lo que pasó, como es lógico. Obviamente es un tema que me preocupa y me parece que no hay que perder de vista el tema de la memoria, pero sí hay que tener en cuenta que somos un montón de gente la que hemos socializado ya fuera de eso.
¿Se repondrá el quinto espacio del batacazo?
Yo creo que se tendrá que recomponer porque la sociedad vasca lo va a demandar Sí creo que hay quinto espacio, pero me parece que hay muchos temas personales cruzados de personas muy concretas y hasta que no cambien esas personas va a ser difícil.
Las oleadas de trabajos cualitativos que hace anualmente para Lehendakaritza la empresa Kualitate Taldea, a los que antes te has referido, indican que los jóvenes son más pesimistas que los mayores, incluso que los mayores de 65 años. ¿Cómo percibes a tu generación?
La gente de mi alrededor está —no todos— desquiciada. Entiendo ese pesimismo porque no podemos desarrollar un proyecto de vida. Suena muy abstracto, pero a muchas personas de mi alrededor un alquiler les puede suponer alrededor del 70% de su sueldo. Ya sé que ha sido un tema de campaña, pero yo quiero insistir en que no se pierda de vista el tema de la vivienda porque está amargando enormemente a mi generación. Muchas personas de mi alrededor están con problemas de salud mental acarreados por este tema. Muchos dicen: “consigo ahorrar porque vivo en casa de mis padres, pero lo estoy pagando con salud mental”. Hay gente que se llevan mejor con su familia, pero llega una edad en la que tú tienes que desarrollar tu proyecto vital de manera autónoma y hay toda una generación que no está pudiendo hacerlo. Eso está trayendo problemas, no solo de salud mental, sino de socialización: cómo consolidar una pareja, cómo consolidar un proyecto de vida, cómo afianzarse en un sitio, en un municipio. Tú consigues un trabajo en un municipio, pero no sabes si vas a poder seguir viviendo en ese piso o en ese municipio durante mucho tiempo. Las conversaciones que tengo con las personas de mi edad en mi entorno giran alrededor de la vivienda y de la salud mental, sobre cómo el problema de la vivienda nos está volviendo absolutamente locos y, bueno, luego también está el tema de las redes sociales, una forma de socializar distinta. Son temas importantes que al final acaban aterrizando en problemas de salud mental.
¿El fenómeno GKS va a ir a más?
Pues no lo sé. Pero es muy interesante de analizar, vaya a más o se mantenga como está. Me parece que están problematizando muchos temas desde una posición muy interesante porque están haciendo esto que yo demando de fomentar la participación política y la vida pública de la juventud. A mí me interesa mucho lo que están haciendo. Más que si van a ir a más, la pregunta es si van a conseguir mantener ese nivel de actividad porque hay muchos esfuerzos personales.

Ainara Villaño
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